luns, 7 de outubro de 2013

CONSTRUIR UN DISCURSO DIFERENTE

CONSTRUIR UN DISCURSO DIFERENTE


Coincido con varios amigos en la necesidad de actualizar, y por lo tanto reformar nuestro discurso socialista.

Es ineludible ponerse a ello y en ello están muchos compañeros, pero mientras tanto ha de procurarse no confundir, ni desorientar a nuestro electorado, y lo que es peor a nuestros militantes y simpatizantes.

Los conservadores no están por dejar básicamente las cosas como están con las reformas pertinentes, porque entonces serían iguales a nosotros. Y compartirían nuestro modelo.
Los conservadores del PP están tomando iniciativas importantes para cambiar profundamente nuestro modo de vida, nuestros derechos, nuestros servicios.
Están transformando la realidad de los últimos cuarenta años por otra bien diferente, y adaptada a las exigencias del mercado y del capital.
No están haciendo nada por una evolución pacífica, están provocando una revolución reaccionaria y violenta.
Y lo hacen sin pudor, sin pusilanimidad, sin vacilaciones,y sin la participación de nadie.

O construimos nosotros una alternativa completa y creíble al modelo dominante actual, en lo político, lo social y en lo económico, con nuevos y renovados representantes y lideres al frente, o acabaremos siendo una fuerza política residual, después de las próximas municipales o de las generales.

Nuestro discurso debe ser claro e innovador aun a riesgo de arriesgar. Debe cimentarse en nuestros viejos principios de igualdad,(no confundirla con el igualitarismo), de solidaridad y libertad.
El discurso no debe renunciar, en mi opinión, a metas ambiciosas e ideales en nombre del realismo económico.
Debe seguir defendiendo la sanidad, la educación y las pensiones públicas como derechos y no como mercancías, y oponerse, a que mientras unos vivan en la opulencia otros lo hagan en la pobreza.

La verdad está en los matices, decía Paul Valery, por ello nuestro discurso ha de ser muy bien explicado, evitando contradicciones, extravíos, y desconciertos sociales.

Recientemente he leído y oído intervenciones de algunos de nuestros dirigentes.
En nombre de la lealtad, pero sobre todo de la necesaria independencia intelectual, es preciso que les  advirtamos del cuídalo que han de poner al dar sus opiniones generales en los medios de comunicación, que a veces recogen legítimamente y destacan  lo que les parece más relevante de nuestro discurso genérico.
No soy quien para dar consejos y opiniones no solicitadas a los responsables de mi partido, ni de sus acciones, decisiones o discursos. Pero si puedo estar de acuerdo o no con ellos.

Nunca me preocupó en demasía mientras ejercí mis responsabilidades políticas, que determinados servicios públicos, tales como la limpieza urbana o el suministro del agua potable, pudieran estar gestionados por la iniciativa privada.
Se lo dificultoso que es desde la administración local, hacer un seguimiento permanente de estos servicios.
Se, de los inconvenientes y escollos para controlar - a través de los pliegos de condiciones- , las obligaciones de las empresas concesionarias. Pero por ser los titulares de estos servicios, se puede exigir que cumplan con lo acordado.

Otro asunto bien distinto son aquellos otros servicios de interés también general, muy sensibles, muy igualitarios, de los cuales somos igualmente titulares, como por ejemplo, la sanidad pública puesta en manos de gestores privados.

Estos servicios públicos, entiendo yo, por su dimensión y complejidad, una vez en manos privadas se desnaturalizan, y se vuelven casi incontrolables desde la administración.

La sanidad pública ni es un negocio, ni el paciente o enfermo que acude a ella es una mercancía.
El gestor privado, por su condición, esencia y actividad, busca convertir ambas circunstancias en beneficio económico.

La actual sanidad pública está razonablemente bien gestionada.
Prueba de ello es su eficiencia en términos salud en la sociedad, y su coste, en relación con la sanidad de otros muchos países avanzados.
Ello sin perjuicio de mejorar y reformar la gestión pública de la misma y, de oponernos al deterioro interesado al que de forma premeditada, la esta sometiendo el Gobierno del PP actual.

Espero de nuestros lideres que cuando expliquen nuestro modelo sanitario, el educativo, o el de las pensiones, sean, rigurosos, convincentes, idealistas y procuren no generar confusiones innecesarias...










Ningún comentario:

Publicar un comentario