CONSTRUIR
UN DISCURSO
DIFERENTE
Coincido con varios
amigos en la necesidad de actualizar, y por lo tanto reformar nuestro
discurso socialista.
Es ineludible ponerse a
ello y en ello están muchos compañeros, pero mientras tanto ha de
procurarse no confundir, ni desorientar a nuestro electorado, y lo
que es peor a nuestros militantes y simpatizantes.
Los conservadores no
están por dejar básicamente las cosas como están con las reformas
pertinentes, porque entonces serían iguales a nosotros. Y compartirían
nuestro modelo.
Los conservadores del PP
están tomando iniciativas importantes para cambiar profundamente
nuestro modo de vida, nuestros derechos, nuestros servicios.
Están transformando la
realidad de los últimos cuarenta años por otra bien diferente, y
adaptada a las exigencias del mercado y del capital.
No están haciendo nada
por una evolución pacífica, están provocando una revolución
reaccionaria y violenta.
Y lo hacen sin pudor, sin
pusilanimidad, sin vacilaciones,y sin la participación de nadie.
O construimos nosotros
una alternativa completa y creíble al modelo dominante actual, en lo
político, lo social y en lo económico, con nuevos y renovados
representantes y lideres al frente, o acabaremos siendo una fuerza
política residual, después de las próximas municipales o de las
generales.
Nuestro discurso debe ser
claro e innovador aun a riesgo de arriesgar. Debe cimentarse en
nuestros viejos principios de igualdad,(no confundirla con el
igualitarismo), de solidaridad y libertad.
El discurso no debe
renunciar, en mi opinión, a metas ambiciosas e ideales en nombre del
realismo económico.
Debe seguir defendiendo
la sanidad, la educación y las pensiones públicas como derechos y
no como mercancías, y oponerse, a que mientras unos vivan en la
opulencia otros lo hagan en la pobreza.
La verdad está en los
matices, decía Paul Valery, por ello nuestro discurso ha de ser muy
bien explicado, evitando contradicciones, extravíos, y desconciertos
sociales.
Recientemente he leído y
oído intervenciones de algunos de nuestros dirigentes.
En nombre de la lealtad,
pero sobre todo de la necesaria independencia intelectual, es
preciso que les advirtamos del cuídalo que han de poner al dar sus
opiniones generales en los medios de comunicación, que a veces
recogen legítimamente y destacan lo que les parece más relevante
de nuestro discurso genérico.
No soy quien para dar
consejos y opiniones no solicitadas a los responsables de mi
partido, ni de sus acciones, decisiones o discursos. Pero si puedo
estar de acuerdo o no con ellos.
Nunca me preocupó en
demasía mientras ejercí mis responsabilidades políticas, que
determinados servicios públicos, tales como la limpieza urbana o el
suministro del agua potable, pudieran estar gestionados por la
iniciativa privada.
Se lo dificultoso que es
desde la administración local, hacer un seguimiento permanente de
estos servicios.
Se, de los inconvenientes
y escollos para controlar - a través de los pliegos de condiciones-
, las obligaciones de las empresas concesionarias. Pero por ser los
titulares de estos servicios, se puede exigir que cumplan con lo
acordado.
Otro asunto bien distinto
son aquellos otros servicios de interés también general, muy
sensibles, muy igualitarios, de los cuales somos igualmente
titulares, como por ejemplo, la sanidad pública puesta en manos de
gestores privados.
Estos servicios
públicos, entiendo yo, por su dimensión y complejidad, una vez en
manos privadas se desnaturalizan, y se vuelven casi incontrolables
desde la administración.
La sanidad pública ni es
un negocio, ni el paciente o enfermo que acude a ella es una
mercancía.
El gestor privado, por su
condición, esencia y actividad, busca convertir ambas circunstancias
en beneficio económico.
La actual sanidad pública
está razonablemente bien gestionada.
Prueba de ello es su
eficiencia en términos salud en la sociedad, y su coste, en
relación con la sanidad de otros muchos países avanzados.
Ello sin perjuicio de
mejorar y reformar la gestión pública de la misma y, de oponernos
al deterioro interesado al que de forma premeditada, la esta
sometiendo el Gobierno del PP actual.
Espero de nuestros
lideres que cuando expliquen nuestro modelo sanitario, el educativo,
o el de las pensiones, sean, rigurosos, convincentes, idealistas y
procuren no generar confusiones innecesarias...
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